Llegué a lo que ahora llamo “Tiempos de Rollei” por causas naturales; un devenir.
Ya en plena era digital, y no sin cierta nostalgia por lo analógico, conocí al fotógrafo Lutz Matschke, quien me alentó para continuar con los haluros de plata. Estábamos conversando, se ausentó por unos instantes y regresó con su Rolleiflex.
Esa camarita antigua me cautivó.
Así empezó en el año 2010 este recorrido por territorios cordobeses, pasos lentos que parecían llevarme hacia el pasado.
Imagen latente. Cuarto oscuro, revelar, película, contacto, papel sensible.
Esta camarita mecánica, con sus engranajes antiguos me acompañaba en días de inmersión en la naturaleza, lejos de la “civilización”; me obligaba a detenerme. Su propio mecanismo se fundía con el mío interno.
Eran tiempos con tiempo, de una conexión absoluta con la naturaleza.
Eran… otros tiempos.